En vísperas del 1º de mayo, una carta abierta
- Mumi Paladini

- hace 10 horas
- 2 Min. de lectura
Desde el 2023 el achique viene en picada. Primero fueron menos manos, después menos producción, menos insumos, mudarnos a un espacio más chico y a otro más chico todavía. Usar los ahorros de telas y avíos. Hoy estamos en una producción del 70% menos que hace tres años, pensando cada gasto como una jugada de ajedrez.
Y sin embargo, sigo creyendo en Gringa. Sigo creyendo que es un producto que no existe en China ni en ningún otro lado del mundo. Que los corpiños de Gringa son cómodos, únicos y de calidad. Eso no cambia.
Lo que sí cambió es el contexto. Y tiene nombre y apellido.
Esta crisis no es casualidad. Es consecuencia.
Es la consecuencia directa de un modelo económico que decidió que la industria nacional no importa. Que es más barato importar que producir acá. Que el trabajo de las manos argentinas vale menos que un container que llega de afuera.
Menos producción, menos trabajo, menos posibilidad de sostener lo que con años de esfuerzo construimos. No hay plata — no porque la gente no quiera gastar, sino porque los sueldos son irrisorios para afrontar alquiler, servicios, transporte, comida. No hay resto. Y ese poco resto que queda se elige. Y hoy todos estamos queriendo sobrevivir.
Me angustia mucho pensar en todos los años de crecimiento, trabajando y produciendo sin parar. Todo ese trabajo que se generaba, ese entusiasmo generalizado en querer hacer. ¿Cómo fue que tan rápido todo se puede destruir?
Pero el deseo, siempre el deseo, se aparece.
Desde octubre del año pasado, con un grupo de compañeras, armamos desde la autogestión @martes.solidarios. La idea es simple: servir un plato de comida rico y fuerte todos los martes en Plaza de Mayo. Hay martes que no tengo mucho resto emocional, pero cada vez que vuelvo, siento que toda esa rosca la estoy poniendo en algo que revoluciona, que lo da vuelta. Que los amiguitos de Juana en los recreos le digan que quieren venir a la plaza a servir también un plato — ahí está la semilla de todo esto.
Reinventarse consume mucha energía. Y en este cuento de que en las crisis salen las mejores ideas, me repele, me enoja. Si ya teníamos buenas ideas. Lo que necesitamos es que las puedan seguir eligiendo.
La forma de protestar es seguir existiendo.
El 1º de mayo es el Día Internacional de lxs Trabajadorxs. Y este año, desde Gringa, decidimos celebrarlo así.
Por 72 horas activamos algo que no hacemos nunca:
6 cuotas sin interés en toda la tienda. Sin mínimo. Y acumula con el 3x2.
No es una liquidación. No es un descuento porque "hay que vender". Es un gesto concreto para que el precio no sea la barrera entre vos y una prenda hecha acá, con manos argentinas, a pura fuerza y conciencia.
Porque seguir eligiendo Gringa es también una forma de decir que no. Que la industria nacional existe. Y que vale la pena sostenerla.



















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